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Musicos en Acción - Por Rodolfo Perez
25 Oct 2021

El Miedo Escénico

Uno de los retos más importantes que enfrenta cualquier músico es sin duda superar aquellos sentimientos de temor, inseguridad y nerviosismo que provoca la responsabilidad de presentarse frente a un público o jurado. Ciertamente el fenómeno del miedo o pánico escénico afecta más a unos que a otros y a pesar de que existen numerosos estudios que enlistan diferentes causas (Nagy, 2014; Fernandez, 2014; Arnaíz, 2015), en este artículo quiero presentarte las dos que más se comparten en la literatura científica: Miedo al fracaso y miedo al rechazo.

El miedo al fracaso es uno de los temores principales que se relacionan con el pánico escénico y se explica a partir de creencias negativas relacionadas con la pérdida de cierta posición, de estatus o de la admiración de otras personas.

Podemos afirmar que la profesión del músico es de las que se conocen como sacerdotales, porque es el amor al arte lo que inspira a una persona para elegirla como estilo de vida. Sin embargo, lamentablemente ese sentimiento va perdiendo su esencia principalmente cuando se ingresa a una universidad o conservatorio, porque durante la extensa etapa de formación, la mayoría de los músicos enfrentan críticas destructivas o juicios de valor por parte de sus profesores y compañeros, ¿Víctimas de otras víctimas?.

Cuando los maestros condicionan su empatía ofreciendo a sus alumnos confianza como premio o quitándosela como castigo a causa de su desempeño, siembran en lo más profundo de la conciencia del alumno una fuerte semilla de inseguridad que los puede acompañar el resto de sus vidas en forma de ansiedad, preocupación, necesidad de que alguien les diga que esta bien hecho su trabajo, incluso la falta de motivación o miedo por no estar a la altura de las expectativas de los demás. Este tipo de prácticas en la enseñanza musical ha sido una de las principales fuentes de frustración personal y de disminución del potencial artístico, sus efectos se adhieren al alma del músico deteriorando poco a poco su vocación.

Lo anterior tiene su relación con el miedo al rechazo, que es uno de los que más impacta la vida del ser humano y que se compara con el mismo miedo a la muerte. Este se entiende como el temor de dejar de pertenecer a la tribu y para nuestro cerebro el sentido de pertenencia significa algo imprescindible para asegurar nuestra supervivencia, seguridad y pertenencia (Maslow, 1975). Esta explicación tiene su fundamento en la propia evolución del cerebro humano, el famoso Complejo-R ó Cerebro reptil, cuyo propósito principal es el de mantenernos a salvo evitando hacer cualquier cosa que ponga en riesgo nuestra permanencia en un gremio, en una clase o perder una beca. Entonces, si el paradigma de la formación musical sigue dictando reglas que limitan la creatividad fomentando el adoctrinamiento, la obediencia y la adaptación a las reglas del juego, nuestro cerebro reptiliano reforzará la idea de protegernos legitimando el temor por estar a la altura de los demás.

También es importante advertir que en el caso de los músicos el miedo escénico no solo se presenta a la hora de subir al escenario, también se manifiesta y puede ser más grave al momento de tomar decisiones importantes para su carrera musical, sobre todo con aquellas acciones que requieren desafiar lo ordinario y emprender algo nuevo que confronte las creencias más arraigadas. El cerebro reptil entra en juego cuando escuchas una voz interna que dice: “Te vas a equivocar…ese proyecto es muy arriesgado”. “Te dije que no funcionaría…ya sabía que ibas a ser criticado”, etc. Pero en realidad, esa voz no es tu conciencia y tampoco es racional, es tu sistema de alerta que se ha fortalecido con un sistema de creencias y que tiene la responsabilidad de ponerte a salvo en lo cómodo o lo ordinario, esa parte de ti esta configurada solo para la supervivencia pero no para el éxito.

Como consecuencia de lo anterior, muchas personas trazan sus vidas para compensar sus temores. Por un lado encontramos músicos que han decidido abandonar su profesión o su actividad como intérpretes por el sufrimiento que representaba enfrentar estos sentimientos, y por otro se observa como una gran mayoría acepta trabajos de un nivel muy inferior al que realmente son capaces de hacer bajo una lógica muy clara; si este proyecto nunca lo he realizado y puede amenazar mi estabilidad, imagen o prestigio mejor no lo hago y prefiero seguir haciendo lo seguro, lo que siempre me ha funcionado para al menos mantenerme, ¿Cuantas veces has dejado de hacer algo porque no estabas seguro de cuál sería el resultado?. En pocas palabras el miedo desaparece cuando no se realiza aquello que esta provocando el conflicto.

Entonces, si parte de la explicación de la presencia del miedo en nuestra vida se debe a un proceso químico de nuestro cerebro ¿Qué hacemos con él?. Simplemente nada, lo mejor es utilizar tu gran talento e inspiración para actuar a pesar de su presencia, en realidad esta es la diferencia entre las personas que son exitosas a las que no lo son, y la clave está en la forma en la que reaccionan ante el miedo o lo desconocido. Prácticamente se valen de sus dones y ponen todo su esfuerzo en situaciones incómodas, esto para el cerebro reptil no es natural pero es básico hacerlo para crecer.

Hay dos reflexiones que Tracy (2021) propone para ayudar a identificar el origen de estos sentimientos y al mismo tiempo ayudan para seguir adelante a pesar de ellos.  Por un momento piensa lo siguiente: Si tu forma de actuar no dependiera de lo que piensan los demás y además tuvieras garantizada de por vida tu seguridad económica ¿Qué harías diferente de lo que haces hoy?, ¿Dónde te gustaría presentarte?, ¿Qué proyecto te gustaría emprender?. Hacerte estas preguntas puede ser de gran valor porque hay muchas situaciones en tu vida que seguramente cambiarías si no tuvieras miedo a la crítica de las personas que te importan o a la precariedad económica. La segunda reflexión se refiere más al temor de emprender algo diferente: ¿Harías algo nuevo si tuvieras la garantía de que no puedes fallar? Seguramente si supieras que tienes garantizado el éxito ya sea en algo grande o pequeño lo harías de inmediato y sin dudar.

Otro ejercicio que tiene muy buenos resultados para enfrentar el miedo escénico consiste en procurar salir un poco de si mismo, esto significa que en lugar de centrarnos en nosotros con frases como: Y si me equivoco, y si se me olvida, y si no les gusto. Mejor imaginemos una audiencia que ya sea grande o pequeña desea que nos vaya bien, que tengamos éxito, que están ahí para disfrutar y aprender de lo que mejor haces.

Espero que esta información te ayude a identificar y superar cualquier temor que detenga tu desarrollo profesional en la música.

 

Bibliografía

Arnaíz, M. (2015). La interpretación musical y la ansiedad escénica: Validación de un instrumento de diagnóstico y su aplicación en los estudiantes españoles del Conservatorio Superior de Música. A Coruña: Universidade Da Coruña.

Fernandez, B. (2014). La Psicología de la Música y El Miedo Escénico en los Conservatorios: Una realidad en la sombra. La Psicología de la Música. Valencia: Conservatorio Profesional de Valencia.

Tracy, B. (2021). Si lo crees lo creas. Ciudad de México: Debolsillo.

Maslow, A. (1975). Motivación y Personalidad. Barcelona: Sagitario.

Nagy, J. (2014). El Miedo Escénico. Revista digital para profesionales de la enseñanza , 1-5.

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