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Musicos en Acción - Por Rodolfo Perez
25 Oct 2021

¿Ser el Mejor o Ser Único? El Sentido de Competencia en la Carrera del Músico

Uno de los rasgos más comunes que comparten la mayoría de los músicos en la actualidad es sin duda el sentido de competencia que desarrollan a lo largo de su carrera artística iniciando desde su etapa de formación.

Desde las aulas de los conservatorios o universidades se observa la competencia que de alguna forma u otra surge entre los profesores de instrumento, cuando en las audiciones de fin de ciclo, comparan la calidad de su cátedra a partir del desarrollo de sus alumnos. De la misma manera, este fenómeno se manifiesta entre los mismos compañeros de clase, donde cada uno se esfuerza por ser mejor para sí mismo pero también para ganar la preferencia del profesor.

Por otro lado, los concursos de canto, de instrumento, los exámenes de oposición, las vacantes en las orquestas, así como el mercado laboral tradicional que es cada vez más complejo y altamente limitado, han sido los factores principales para sembrar en la vida del músico el alto sentido de competencia.

A partir de este escenario, se entiende que se debe ser mejor que los demás para desarrollarse plenamente en la música, porque solo uno puede ganar ese concurso de prestigio, obtener la vacante de alguna orquesta distinguida o lograr la plaza en cierta universidad de renombre. Sin embargo, bajo este fuerte paradigma que predomina en el gremio, solo una minoría pudiera realizarse en la profesión y lamentablemente, esta forma de ver el quehacer artístico ha provocado una enorme frustración en miles de músicos, que a pesar de su talento, han tenido que abandonar su vocación.

Sin embargo, existe otro paradigma más efectivo para el desarrollo profesional que desgraciadamente muy pocos conocen porque no forma parte de la enseñanza que se imparte en las universidades o conservatorios. Con la aparición del internet y gracias a la evolución que ha tenido la comunicación, hoy vivimos lo que Seth Godin reconoce como la era de la conexión. Un momento en la historia donde ser el mejor ya no es suficiente para destacar, porque con ello no se alcanza a obtener el valor de lo que representa ser único para ofrecer algo que verdaderamente valga la pena para alguien.

Ser mejor que los demás ya no es un atributo, y al parecer nunca lo fue, lo que es mejor para unos no lo es para otros, incluso en el mismo arte. Arthur Rubinstein en una ocasión acertadamente preguntó -¿Quién es mejor? ¿Miguel Ángel, Rafael, Tiziano, Picasso? ¡Todos son un mundo! – Afirmó. Todos ellos tuvieron algo distinto que ofrecer y ninguno es parte del gusto generalizado. En los mismos concursos de música se observa que quien resulta ganador muchas veces no logra el consenso de todos los que integran el jurado.

La realidad es que no podemos gustarle a todos, la clave para poder desarrollarnos y vivir plenamente en la música (así como en cualquier arte o profesión), está en aprender a generar valor con lo que hacemos y de la misma forma encontrar a las personas adecuadas para ofrecerlo. La tarea consiste en ser extraordinarios en el estricto significado de la palabra, renunciando a la visión competitiva y ordinaria que solo se enfoca en reproducir los mismos roles de siempre. Se trata pues de encontrar nuestra propia Zona Próspera, un lugar único y sin competencia que podemos encontrar justo en el punto de unión de nuestro propio guion, de nuestros talentos y de los principios que nos rigen.

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